Nuestra ruta tiene dos opciones:
a- A pie desde el pueblo.
b- En coche hasta una cadena en la zona de “Gimena” y luego a pie desde la cadena hasta la cascada. uestra ruta comienza en la Plaza de la Iglesia – Calle Moralillo – y luego cogeremos el Carril del Castillo (dejando a la derecha el Cementerio) que nos llevará, siguiendo el Carril del Castillo directamente a la zona de “Gimena”, donde comenzará realmente nuestra ruta.( Si vamos en coche lo podemos aparcar aquí)
 
Podemos hacer un alto en el camino bien a la ida o bien a la vuelta para visitar el Castillo Dos Hermanas, que divisaremos desde el Carril del Castillo. Castillo de Dos Hermanas s uno de los más antiguos de la provincia de Toledo, pues está fechado entre los siglos XI y XII. Se levanta sobre uno de los peñascos de cuarcita o dos rocas hermanas de donde viene su nombre, entre los que discurre el arroyo de Merlín. El edificio de estilo Visigodo es de planta irregular, alargada y estrecha, se acomoda a lo sinuoso de la peña sobre la que se levanta, carece de bóveda y de coronamiento, la puerta es de arco ojival donde se encuentran sus principales defensas. Los muros son de mampostería, con un espesor de dos metros. (En su entorno se han encontrado restos de vasijas correspondientes a la edad del Bronce) "Dice la leyenda que entre las viejas murallas se encuentran encantadas dos hermosas moras, que la madrugada del día de San Juan pierden el encantamiento y bajan al río.
 
En sus cercanías se produjo un sangriento enfrentamiento entre Seguiremos por el camino de la izquierda. Atravesaremos un bosque típicamente mediterráneo donde predomina el rebollo (Quercus pirenaica), también observamos torvisco (Dapne gnidium), romero, brezo blanco (Erica arborea) y brezo rubio (Erica australis), jara pringosa, cantueso, gamoncillos (Asphodelus fistulosus)… A lo largo del camino alternaremos subidas con bajadas algunas bastante escarpadas. Al llegar a” Cisneros” predomina el brezo blanco y la brecina (Calluna vaularis) que tapida gran parte del suelo. (Recorridos unos 700 metros desde “El Chozo”) las órdenes de Alcántara y del Temple. Sin duda fue un importante baluarte árabe defensor de la frontera natural de los Montes de Toledo. En el año 1210 fue cedido al caballero repoblador Alfonso Téllez, que pobló el territorio a su costa y con su riesgo personal, ya que se encontraba en la misma frontera musulmana. En el año 1222 se lo vendió al Arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada. Más tarde fue adquirido por el rey Fernando III el Santo, quien a su vez lo vendió a la ciudad de Toledo en el año 1246, junto con Malamoneda y sus Montes. Juntos a sus muros existió la aldea de Dos Hermanas. Pasado el peligro musulmán, los vecinos de esta aldea que protegía el castillo de Dos Hermanas, emigraron a la población cercana de Navahermosa, que ofrecía mejores posibilidades de cultivo, quedando el castillo abandonado, arruinándose paulatinamente El Castillo se encuentra actualmente semiderruido Sin embargo la vista desde el peñasco es fantástica, por un lado los Montes de Toledo y por otro lado la llanura con un mar de olivos.
 
En esta parte del camino es donde comienza nuestra andadura por la garganta que da nombre a nuestra ruta. La vereda se estrecha de manera que sólo podemos ir en fila india. Nos encontraremos rodeados de vegetación y el sonido del agua a lo lejos. Nos dan la bienvenida la jara pringosa, los brezos, los chaparros y las plantas olorosas como el cantueso y la mejorana. bajan a lavarse al arroyo, y después regresan a su interior."El suelo se alfombra con brotes de rebollo y descubrimos la retama blanca (Retama monosperna) Cuando la vegetación se hace menos densa podemos ver sierras de ortocuarcitas y el arroyo de Gimena que discurre por la graganta.
 
A lo largo de la vereda alternaremos sucesivamente bajadas y subidas, la mayoría de las veces bastante escarpadas, en ocasiones la vereda se pierde, debiendo transitar simplemente por entre las rocas. Conforme nos acercamos a la ribera del arroyo veremos grandiosos fresnos y rebollos, así como gran cantidad de helechos, en la primera bajada encontramos una zona alambrada donde el helecho es el rey. Comenzaremos la Ruta a la Hoz de Carboneros desde la Cadena que hay en la zona llamada “Gimena”. El paisaje que nos brinda este lugar es espectacular, a lo lejos podemos ver “El Robledo”, San Pablo de los Montes e incluso Los Yébenes. Por el fondo de la depresión discurre el arroyo de Gimena, donde hay numerosas huertas Siguiendo el cauce del rio los rebollos nos ofrecen su sombra, los rosales silvestres o escaramujos (Rosa canina) nos alegran la vista Las enredaderas tapizan los troncos de los árboles y también observamos grandes zarzas (Rubus ulmifolius), espino blanco (Crataegus monogyna) y algunos arces(Acer momspessulanum)
 
Jara pringosa en la Hoz de Carboneros
Volviéndonos a adentrar de nuevo en el bosque de rebollos donde observamos torvisco, romero, algunas encinas y chaparros. (Quercus coccifera) y enebros (Juniperus communis) entre otras variedades. Al llegar a una zona donde el bosque es menos frondoso podemos divisar las sierras, en la ladera de una de ellas podemos observar una pedriza. y veremos otra que culmina en un gran risco que se le conoce en la zona como “Risco Redondo” Volvemos a subir y bajar riscos muy escarpados De nuevo atravesamos un arroyo para volver a subir una pendiente. En esta zona donde la vegetación es muy densa encontramos gran variedad de especies, una de ellas, no vista hasta ahora es el lirio silvestre.
 
Aquí comienza la parte final de nuestra ruta y la más difícil apenas vemos la vereda, pues el camino prácticamente discurre entre riscos muy escarpados. Descansaremos un poco para afrontar la parte final disfrutando del espectacular paisaje. (Vista si giramos 180º) Veremos Retamas amarillas (Retama sphaerocarpa) y Dedaleras silvestres (Digitalis purpurea) Cuando bajamos nos encontramos en la base de una gran pared de roca, en frente hay una pedriza En esta zona, un poco escondida se encuentra una pequeña cascada, después cruzaremos el arroyo y subiremos por una vereda muy escarpada rodeados de riscos. También hay madroños (Arbutus unedo), mejorana (Thymus mastichina), brezo blanco y rubio, jaras pringosas, manzanilla (Helichrysum italicum), romero, cantueso, así como algunos fresnos y rebollos. Este lugar también nos da la posibilidad de ver hermosas mariposas, sin olvidarnos del arrullo de los pájaros: un enclave espectacular para los sentidos.
 
Cortina de agua, cascada hoz de CarbonerosDespués de unas subidas y bajadas, atravesaremos un pequeño arroyo que más adelante vierte sus aguas en el Arroyo de Gimena. Al culminar la subida se puede divisar el lugar donde se encuentra nuestra cascada. Debemos ir a través de riscos.
Caminamos unos metros y nos encontramos en un entorno fabuloso rodeados por tres partes de paredes de roca de bastantes metros de altura, hay abundante vegetación, grandes arces, rosales silvestres y lo que más sorprende un gran acebo. Una vez que cruzamos el arroyito, subiremos por una pendiente bastante escarpada para de nuevo volver a bajar atravesando bosquecillos y pedrizas. En esta zona hacemos la curva que da nombre a nuestra ruta (HOZ) Esta última bajada nos lleva cerca de este pequeño salto de agua Que son el marco incomparable para esta CASCADA de unos 10 metros de agua cristalina, una obra maestra de la naturaleza.
 
Cuándo hacer la ruta de la Hoz de Carboneros
Las mejores estaciones para realizar esta ruta son: primavera y otoño, con el campo teñido en ocres y rojizos, también debe ser un buen momento para realizar esta ruta, además acompañados por la berrea de los ciervos o con los almendros en flor.
Desistiremos durante el verano, pues hay tramos con poca sombra. Y perderá parte de su encanto cuando los arroyos y regatos lleven menos caudal.
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