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Video introductorio a las características generales de los montes.

 



  Los árboles llenan de contrastes de color el otoño.  Ruralmedia.es

 

Vista de los montes.

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Canchales en las laderas de los montes.

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Paisaje invernal.

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El águila imperial ibérica, dueña de los cielos en los montes.

Wikimedia Commons

 

El lince ibérico actualmente está siendo reintroducido  en el territorio de los montes.

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Un anfibio dificil de encontrar en la geografía ibérica: el tritón.

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“Esencia de monte mediterráneo, entre las cuencas del Tajo y el Guadiana”


DESCRIPCIÓN GENERAL


Los Montes de Toledo y su zona de influencia son un extenso conjunto montañoso que se extiende desde la sierra cacereña de Guadalupe hasta Puerto Lápice en La Mancha, separando las dos importantes cuencas del Tajo y el Guadiana. Aunque de modestas altitudes, es uno de los grandes espacios naturales de nuestro país, que ha conservado hasta la actualidad buena parte de su autenticidad.
Es un espacio densamente accidentado por la agrupación de sierras y pequeños submacizos, modelados sobre sustratos antiguos de Era Paleozoica, compuestos mayoritariamente por pizarras y cuarcitas del basamento Ibérico, sin apenas recubrimientos sedimentarios. La geomorfología corresponde al relieve de tipo apalachense, de gran complejidad. Este relieve se caracteriza por una sucesión de alineaciones cuarcíticas, que dejan surcos o valles excavados en las franjas pizarrosas. Hay amplias planicies pedregosas adosadas al pie de los relieves montañosos, denominadas "rañas". También son características las "pedrizas" o lanchares, formadas por la erosión de lascuarcitas por efecto de la gelifracción, a favor de la pendiente. Este inmenso territorio está cubierto por formaciones de bosque y monte mediterráneo con una rica variedad florística, dominando los encinares y alcornocales, con madroñeras y bosquetes de quejigos y rebollos en laderas de umbría y mayores altitudes. Son de interés también sus bosques de ribera(fresnedas, alisedas o tamujares) a lo largo de arroyos y ríos, o trampales con formaciones de turberas. Presenta una notable diversidad de especies arbustivas y, en valles umbrosos, surgen especies relictas como el tejo, el abedul, el acebo y el escaso loro (Prunuslusitanica), además de formaciones rupícolas que tapizan los roquedos y pedrizas.
La riqueza faunística es enorme, con la existencia de algunas de las mejores poblaciones, en Castilla-La Mancha, de determinadas especies aves rapaces y carroñeras, junto a mamíferos emblemáticos y en peligro de extinción, así como anfibios y reptiles de distribución muy restringida.
Los pueblos son en general grandes o de tamaño medio, muy dispersos, dedicados a la agricultura y la ganadería de vacuno y ovino, estando actualmente estas actividades en declive. El régimen de propiedad predominante es el de grandes fincas de caza mayor (ciervo, corzo y jabalí). La caza tiene una gran importancia en la economía e idiosincrasia de la zona.

 

IMPORTANCIA AMBIENTAL

 

En relación con los hábitat incluidos en la normativa europea, más del 70% de este territorio está ocupado por formaciones protegidas.
Los bosques más representados están constituidos por encinares y dehesas de Quercus rotundifolia. En aquellas zonas más templadas y húmedas son sustituidos por alcornocales. En muchas ocasiones, los condicionantes edáficos y los usos históricos del suelo han motivado que estos bosques se presenten en la formación conocida como mancha mediterránea, caracterizada por una cobertura prácticamente total del suelo y una alta diversidad de especies (madroño, brezo, durillo, labiérnago, coscoja, lentisco, cornicabra, aladierno, etc.).
En situaciones más frías y con mayor humedad ambiental o del suelo son sustituidos por robledales de Quercus pyrenaica, denominados rebollos o melojos, por lo que aparecen en laderas orientadas al norte o en las partes más elevadas de la sierra, haciéndose más raros a medida que avanzamos hacia el este, más seco, donde se asocian a vaguadas húmedas en las inmediaciones de los arroyos. En general se trata de bosques muy explotados como monte bajo para leña en el pasado, que en la actualidad están recuperando poco a poco su estructura natural, caracterizada por una alta cobertura y sombra que impide el desarrollo del estrato de arbustos, aunque es frecuente que aparezcan tapizados de musgos y líquenes en las rocas del suelo.
Similares a los anteriores serían los robledales de Quercus faginea o quejigares, aunque raramente aparecen de manera diferenciada sino que es más frecuente su presencia entremezclada con los tipos anteriores. El quejigo es una especie adaptada a climas fríos pero que requiere para su buen desarrollo de la existencia de suelos profundos. Por ello, las mejores manifestaciones de estos bosques, con estructura más o menos adehesada, suelen verse en algunas rañas o zonas de fondo de valle en las que sean frecuentes las inversiones térmicas.
Las interferencias naturales y humanas, o las localizaciones concretas con escaso desarrollo del suelo o exposiciones muy soleadas, han motivado la presencia de una gran extensión de matorrales de sustitución de los tipos de bosques anteriores, con gran significación paisajística. Algunos de ellos como los jarales o formaciones de menor talla no se consideran protegidos y son de hecho etapas regresivas que advierten de problemas de erosión o degradación del suelo, pero algunos otros también están protegidos por las normas comunitarias, como los brezales denominados secos (sustitutivos en general de los bosques de robles), los enebrales arborescentes o los matorrales termomediterráneos con especies como el olivo silvestre o acebuche. En esta línea conviene hacer una mención a la gran extensión ocupada por pinares de repoblación, fundamentalmente de pino resinero y en menor medida por pino piñonero procedentes de plantaciones realizadas a partir de los años 50 del pasado siglo. En la actualidad, bien de manera natural o inducida por los tratamientos selvícolas, en muchos de ellos se está desarrollando una recuperación paulatina del bosque natural original al amparo de la mejora edáfica y el microclima de estos pinares.
El repaso a las formaciones vegetales protegidas de los Montes debe incluir otras más singulares y escasas, asociadas a localizaciones particulares. Es el caso de los bosques de galería presentes en los cursos de agua y llanuras de inundación, como pueden ser fresnedas, alisedas o saucedas. Con desarrollo arbustivo son también destacables los brezales húmedos o los tamujares y, por su rareza, todos aquellos enclaves con humedad permanente, denominados trampales, bonales o turberas, en los que las condiciones especiales del suelo han motivado una especialización de la flora presente, con especies como Erica tetralix, Genista anglica, Myrica gale o plantas insectívoras como la Drosera rotundifolia.
Finalmente, en cuanto a la flora singular, se conservan bosquetes relícticos de climas eurosiberianos con abedul, tejo y acebo, o especies indicadoras de climas pasados de tipo tropical como el loro, así como formaciones rupícolas de plantas que colonizan los roquedos y las pedrizas, de gran calidad.

ESPECIES SIGNIFICATIVAS


Su importancia en este apartado reside básicamente en su cubierta vegetal continua, alternante con roquedos, que forma hábitat de extraordinaria calidad para las rapaces y los carroñeros como buitre negro (125 parejas). Así, los Montes de Toledo conforman un hábitat vital para la supervivencia de muchas poblaciones de aves catalogadas en peligro de extinción, como el águila imperial ibérica, con más de 30 parejas nidificantes en esta zona, o la cigüeña negra, que alberga una reducida población reproductora e importantes zonas de alimentación, además de otras especies amenazadas de rapaces como águila perdicera, águila real o elanio azul, entre muchas otras.
Por otra parte, la zona adquiere una gran relevancia para los mamíferos, principalmente lince ibérico, amenazado en extremo. Además hay importantes poblaciones de nutria y casi todos los mustélidos ibéricos están representados.

AVES:
Gran número de especies de interés ligadas a muy diferentes medios, desde los esteparios hasta los cantiles y de bosque denso. Destacamos sólo las más importantes:
Aguililla calzada, águila culebrera, águila imperial, águila-azor perdicera, águila pescadora, águila real, aguiluchos, alimoche, avutarda, búho real, buitre leonado, buitre negro, cigüeña negra, grulla común, halcón peregrino, milano real.

MAMÍFEROS:
Ciervo, jabalí, zorro, gineta, gato montes,nutria, lince, tejón, conejo, liebre y algunas especies de murciélagos.

ANFIBIOS Y REPTILES:
Entre otros, destaca la presencia de las dos especies de galápago europeo, galápago leproso, el lagarto verdinegro, el sapillo pintojo ibérico, el tritón enano y el tritón ibérico .

PECES:
Boga de río, calandino, pardilla, jarabugo, barbo comizo, colmilleja, barbo cabecicorto, cacho  y trucha común.

Además destaca la presencia de algunos invertebrados de interés, con algunas especies de mariposas y de coleópteros poco frecucuentes.

 

*Texto extraido del portal de agricultura de la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha.

 

 

 

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